lunes, 2 de febrero de 2009

Toda una vida sin plata

Hoy picamos en cuadraditos muy pequeños la carne que trajo mi hermana hace dos días. Con arroz, muy bien dorada, quedó de lujo. Por la tarde con las últimas monedas que quedaban hasta el pago, compramos un paquete de spaghettis que Rosa hizo con salsa de tomates y champiñones. Un manjar, sin exageración niguna. Con $500 que "sobraron" jugamos una lotería, con alegre liviandad, porque el tiempo de las angustias parece ir en retroceso. Como dicen por ahí, "lo bueno de topar fondo es que ya no se puede bajar mucho más" o "lo que no te mata te hace más fuerte".

Toda una vida sin plata. Desde que tengo uso de razón que me acompañan las penurias económicas. Creo que desde pequeño estaba siempre algo preocupado por las lucas. Debo haber tenido unos 6 años cuando mi vecino Paul, me "regaló" unos billetes sustraidos a su madre para comprar autitos en el kiosko de la esquina. Llegué a mi casa excitado, anunciando el fin de los pesares económicos. Mi madre, que no era como las madres de ahora, medio que se enojó, me quitó todo y partió de vuelta a casa de Paul con mi tesoro tranformado en botín.

Probablemente no ocuparme de la plata ha sido el problema. No pensar en ella, no quererla, no desearla. Tal vez sea esa la razón de su lejanía. Había que guardarla en rollitos, con cariño debajo del colchón, depositarla en fondos mutuos. Yo en cambio, cada vez que tenía plata me compraba dos botellas de vino, una lata de conservas e invitaba a alguien a celebrar. No era plata para mí, era comida, era bebida, eran risas y compañia.

Por eso durante años me sentí culpable, creyéndome un despilfarrador irresponsable. Alguien falto de sentido previsor. Y aunque había no poco de verdad en esos juicios, hoy sé que ellos no me hablan del fondo del asunto. No es el amor al dinero la vía de solución a mi problema. La clave está en la austeridad, la sobriedad, la minimidad del comportamiento. No tengo lo que no me sirve, no hago lo que no me hace feliz, no intento demostrar nada a nadie. Por ahí vamos transitando a ver si las cosas se componen.

1 comentario:

  1. Esta bello el blog Tio, de verdad,
    pero hay tanto que decir que no se por donde empezar, me dare un tiempo para escribirte algo
    un abrazo

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