miércoles, 18 de febrero de 2009

Lo bueno de escribir

Recientemente he comenzado a recibir el feedback de algunos amig@s en torno al blog. Básicamente, me dicen que es muy personal, que está bien escrito y algunos me transmiten también un cierto grado de impacto por el contenido y la exposición observada. Todo esto me invita a reflexionar sobre las razones por las cuales escribir y publicar
Lo primero que surge es el placer de hacerlo. Luego, me doy cuenta que cuando escribo, puedo ver desde fuera mis pensamientos y emociones. Al observarlos, aprendo infinitud de cosas, sobre mí mismo y sobre el humano que soy. Parece que me desarrollo en este proceso, que me hago más consciente de mis posibilidades. Creo que me flexibilizo y logro estar algo menos apegado a aquellas cosas que no son esenciales.
Me percato también de mi necesidad de expresar. Si fuese dibujante, la pintaría como una espiral ascendente que crece sin parar. Se caracterizaría porque en los niveles inferiores tiende a diluirse, cayéndose como arena, perdiendo la solidez que tiene en cambio en los pisos superiores. Mientras más crece mi espiral, nuevos círculos se crean hacia arriba, desapareciendo los antiguos pisos abajo, en un proceso que parece nunca terminar. Lo que cae son mis estados mentales, al ser observados se transforman en arena. Lo que crece son las nuevas formas que adquiere mi ser, a medida que toma consciencia de sí mismo. Es el hombre un animal del darse cuenta.
Expresar me permite continuar con mi espiral en desarrollo. Escribo-observo-me diluyo-me transformo-y crezco. Podría ser un blog, una conversación, lás páginas de un cuaderno, un dibujo, y cualquier otro camino que me permitiese sacar fuera. Para mí la escritura es la vía regia al desarrollo. Me gustan las palabras escritas. Disfruto con su sonido, con las estructuras que surgen al combinarlas, con las infinitas posibilidades que emergen cuando se plasman en alguna parte, permitiendo su lectura. Por otra parte, con 40 años a cuestas soy un poco más seguro cada vez. Ya no dudo tanto como antes, tengo menos miedos que me frenen y siento que mis pensamientos importan. En verdad, son todo lo que realmente tengo y me gusta imaginar que algo pueden aportar al quedar escritos aquí fuera.

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